Un joven adorable
y lleno de buenas intenciones pero un poquito retrasado que vuelve locos
a sus mejores amigos.
Protagoniza Owen Wilson en
el papel del solterón e invitado gorrón Randolph Dupree.
Kate Hudson es la profesora Molly Peterson, la paciente novia del mejor
amigo de Dupree, Carl, papel que interpreta Matt Dillon. El dos veces
oscarizado Michael Douglas es el magnate inmobiliario Sr. Thompson, padre
de Molly y jefe de Carl. Y Seth Rogen es Neil, el colega de Carl
y Dupree.
Todos conocemos a algún
Dupree: el cómplice comprensivo, el rey de la fiesta que nos hace
beber y nos tumba debajo de la mesa mientras nos regala los oidos con todo
tipo de consejos sobre la mejor forma de vivir la vida... y cuya actividad
favorita es practicar el "sillónbol" delante de la tele mientras
el resto del mundo se mata a trabajar.
Los recién casados
Carl y Molly se encuentran con una inesperada serpiente en su perfectamente
construido paraíso conyugal. Se trata de Dupree. Un
colgado con alma de poeta martirizado por su jefe: cuando se coge una semana
para hacer de padrino de boda de Carl y Molly en Hawai, van y le despiden.
Sin trabajo, sin coche, expulsado de su abrevadero habitual, Dupree se
instala en casa de los Peterson durante un par de días... bueno,
dejémoslo en un par de meses.
Al principio Carl está
encantado con su invitado mientras que es a Molly a quien le toca aguantar
sus travesuras. Pero luego Carl se sumerge a fondo en su trabajo
en una inmobiliaria, que no consigue compatibilizar con sus obligaciones
conyugales y la atención debida a su huésped. Absorbido
por su empleo, Carl tiene cada vez menos tiempo libre y Dupree se convierte
en el mejor compañero de Molly. Hasta el padre de Molly le
ve la gracia al pasotismo de Dupree, lo que empieza a frustrar a Carl.
Pronto todos -menos Carl-
se pelean por estar con Dupree. Pero según éste se
convierte en parte del mobiliario de la casa de los Peterson, la frase
"tres es multitud" se convierte en una demostración cómica
de la teoría del caos. La pareja se ve forzada a replantearse
sus ideas sobre el matrimonio e incluso llegan a pensar que quizás
deben encontrar al Dupree que todos llevamos dentro: ése podría
ser uno de los secretos ocultos de la vida.