Para
las mujeres mantener el pecho bonito y firme es importante, además
de saludable, dado que les beneficia física y psicológicamente.
Los senos están compuestos de tejido graso y glandular, sostenidos
por la piel y situados sobre el músculo pectoral, por lo que tienden
a caer. Sus principales enemigos son el paso del tiempo, su propio
peso, los embarazos, las dietas de adelgazamiento, la lactancia, los cambios
durante los ciclos menstruales, las alteraciones de volumen y los cambios
bruscos de peso.
Las mujeres que tienen un
pecho pequeño no deben excederse con el ejercicio aeróbico
porque si queman demasiada grasa, es posible que pierdan algo de volumen.
En cuanto a los ejercicios que conllevan saltos y movimientos bruscos,
recomendamos usar un buen sujetador deportivo, para que el deporte no repercuta
negativamente en los senos.
La elección de un sujetador
no debe basarse exclusivamente en la belleza del mismo, dado que no sólo
garantiza una buena sujeción, sino que en la época de crecimiento
puede determinar su forma. Los mejores son los sujetadores de algodón
elástico y que recogen bien el busto. No uses los que están
dados de sí o los que aprietan y provocan rozaduras.
El ejercicio en general es
fundamental para fortalecer los músculos pectorales: la natación
ayuda a remodelar y reafirmar los pechos, además de mejorar la circulación
sanguínea y fortalecer la espalda. Otra opción es practicar
ejercicios como el remo y las pesas. Si no dispones de tiempo para
acudir a un gimnasio, puedes realizar unos sencillos y rápidos ejercicios
en casa, eso sí debes hacerlo a diario y dedicarle 5 minutos, la
constancia es tu mejor aliado.
Coloca los codos a la altura
de los hombros, une las palmas de las manos a la altura del pecho y presiona
una contra otra. Repítelo 20 veces cada día.
Sujeta una pesa de un kilo,
una lata de conserva o un kilo de legumbres en cada mano y eleva los brazos
(extendidos) desde las piernas hasta la altura del pecho. Repítelo
20 veces cada día.
Existen cremas y aceites que
hidratan, a la vez que reafirman la piel de tus pechos, ricos en vitamina
A. Es conveniente que cada día, después de la ducha,
las apliques con un suave masaje circular, sin olvidarte del escote y el
cuello. Son especialmente recomendables los aceites de borraja, onagra,
aguacate y germen de trigo, puesto que aportan elasticidad, son revitalizantes,
antiarrugas y penetran rápidamente en la piel. Una piel sana, hidratada
y firme, es más difícil que ceda.
Es muy aconsejable descartar
los baños prolongados o con agua caliente porque favorecen la flaccidez
de la piel. El agua fría en cambio tonifica, activa la circulación,
revitaliza los músculos pectorales, contrae los tejidos y proporciona
mayor suavidad. Existen numerosos aparatos en el mercado, pero no hay nada
más fácil y barato que, una vez finalizada la ducha, aplicar
un chorro de agua fría, durante 5 segundos, sobre cada pecho.
Por último, queremos
resaltar la importancia que tiene una dieta equilibrada y rica en pescados
azules, cereales y germen de trigo. Debemos cuidar y nutrir la piel
también desde dentro, para proporcionarle salud y belleza. El germen
de trigo contiene mucha vitamina E, frenando el envejecimiento de la piel,
proporcionando a la vez, aplicado directamente sobre las mamas, suavidad,
protección, nutrición y mitigando las pequeñas arrugas
en las pieles secas y estropeadas.
Los pescados azules contienen
ácidos grasos esenciales, que actúan hidratando las capas
superiores de la epidermis y proporcionando un buen nivel de hidratación.
Así que no olvides incluirlos, por lo menos una vez por semana,
en tu dieta.
