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No te lo puedes creer! ¡Parece
que esta noche vas a triunfar! ¡Justo hoy que te has vestido precipitadamente
con ese conjunto interior tan poco sugerente que te regaló la abuelita
para tu santo! Sin duda este chico va a quedar tristemente impresionado
cuando debajo de tu imponente vestido aparezca ese conjuntillo de algodón
raído. Pero... ¿quién te iba a decir a ti hoy
era noche de fuegos artificiales? La lencería se ha considerado
desde siempre como una de las armas de seducción más eficaces.
Los hombres se pirran por la lencería fina. O al menos eso
es lo que afirma esos conocimientos populares de los que todas hemos aprendido
(y que en ocasiones nos ha desviado tanto del auténtico camino de
la sabiduría). Y nosotras no podemos hacer más que
complacernos. Porque, en realidad, la lencería también
nos seduce a nosotras. Ellas y ellos se rinden al encanto de las
más sofisticadas prendas interiores.
Lencería con encanto
Sin duda, nada tiene que ver
la ropa que vistes rutinariamente con la ropa que usas para las noches
de placer mayúsculo. En el primer caso prima la comodidad;
en el segundo, la seducción.
Según el tejido: hay
quien afirma rotundamente que el algodón es un auténtico
freno para la pasión. Pero no te engañes: el algodón
también tiene sus encantos. Hay quien puede encenderse inmediatamente
ante un cándido e inmaculado dos piezas de algodón.
El raso y el satín son otros de los materiales más elogiados
por su capacidad de seducción. Pero si se tuviera que escoger
un tejido universalmente sexy, éste sería en encaje.
Según la forma: tampoco
en este sentido hay unanimidad. ¿Cuál es la prenda más
sexy? Un cubriente body, un minúsculo tanga, un sujetador sugerente,
un liguero sujeto con unas insinuantes medias... los gustos determinan
cuál es la ropa con mayor encanto. El abanico es amplísimo:
tú sólo tienes que seleccionar, probar y elegir aquello que
realmente te favorece.
Según el color: una
vez más, elegir el color es cuestión de gustos. El
negro y el rojo se han convertido en los dos tonos fetiches de la sensualidad.
Pero no existen juicios firmes. Puedes optar por los chirriantes
tonos brillantes que últimamente han invadido las pasarelas (rosas,
verdes, azules, lilas, naranjas...) o recurrir a los clásicos (blanco,
negro, granate, rojo... ) O, simplemente, puedes reservar un tono para
cada día.
Ponérsela y... quitársela
La ropa puede tener su encanto
pero, en realidad, la gracia la pones tú. Las puntillas y
las blondas multiplican su efecto seductor con una música envolvente
y unos movimientos sensuales. Si quieres puedes aprender de las grandes
maestras del striptease, aunque lo mejor es que improvises al ritmo de
la música.
¿Cuál es la
clave del éxito? Aunque te parezca extraño el éxito
radica en la naturalidad. Seguramente no es algo que hagas a diario
(aunque si le coges el gustillo podrás aficionarte peligrosamente)
pero obsequiar a tu pareja con un sensual baile mientras te desnudas te
llenará de placer. Para obtener resultados espectaculares
debes sentirte cómoda y relajada. Déjate llevar por
el momento y no se te ocurra pensar en lo que él debe estar pensando.
Lo único verdaderamente importante es que lo estáis pasando
divinamente.










