Cuando
la Unión Soviética redefine sus fronteras como consecuencia
de la Segunda Guerra Mundial, amplias zonas de lo que entonces es la Europa
del Este independiente caen bajo el férreo yugo de la dominación
soviética. En Lituania, un joven huérfano de guerra,
que se había quedado mudo como resultado de los horrores sufridos,
se encuentra encerrado en un orfelinato soviético, donde tiene que
defenderse de las feroces novatadas de sus compañeros y rebelarse
contra la rígida jerarquía social del establecimiento.
Pero no se trata de un chico corriente, sino del joven Hannibal Lecter.
Tras una singular evasión, consigue escaparse del Telón de
Acero y viaja hasta las afueras de París, Francia, donde vive un
tío, el único familiar vivo que le queda.
Cuando llega
al castillo de Lecter, Hannibal se encuentra con que su tío ha muerto.
Sin embargo, allí está para darle la bienvenida al hogar
la misteriosa y bella viuda japonesa de este hombre, que es una aristócrata
descendiente de la noble dama Murasaki Shibuku, autora del Tale of Genji.
Las sabias y solícitas atenciones de Lady Murasaki encienden en
Hannibal una perdurable pasión por la gastronomía, la música
y la pintura. Ella consigue que Hannibal recupere su voz. Sin
embargo, no puede ayudarle a desterrar esos recuerdos que reprime pero
que le atormentan en sus pesadillas ni protegerle de la prosaica maldad
que subsiste incluso en el más refinado de los lugares.
Al comienzo
de su ilustre carrera médica, Hannibal intenta de modo obsesionante
sellar el acceso a los abismos de su propio subconsciente. Pero los
fantasmas de Hannibal resultan ser personas de carne y hueso -criminales
de guerra malvados y depredadores-, a las que exige respuestas respecto
a su pasado y de las que, en definitiva, desea vengarse. Sin embargo,
esta demanda se convertirá en un peligro para toda cosa o persona
por la que se interese, al alimentar unos oscuros deseos que exigirán
una satisfacción constante.
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